jueves, 3 de abril de 2008

Incertidumbre



Boceto a lápiz vil.

De niña tuve un gatito al que nuestro perro le masticó la garganta. Horas después lo escuchamos maullar bajo la basura donde lo habíamos puesto al darlo por muerto. Miles de larvas se retorcían y brotaban por sus heridas haciendo gárgaras de sus quejidos.

2 comentarios:

Padrenatas dijo...

¿Y sacrificaron al gato? o lo llevaron al veterinario, o qué pasò?

izaya dijo...

Nel, se murió a los minutos. Desde entonces aborrezco los gusanos.